Una Mirada a través de tu Ventana

A solo un mes de terminar el año 2020, y más de 9 meses de cuarentena en mi país, con medidas variadas de restricción y flexibilización, los diferentes tipos de observadores del mundo pueden resumir el proceso como: “La gente sigue, la vida continúa”.
Yo me detengo a pensar si hemos tomado conciencia de lo que estamos viviendo. Desde mi interior, miro como ser humano la vida tan agitada a veces, que nos olvidamos de detenernos para tener de un buen momento de respiración. A pesar de las circunstancias que vivimos en común, hay diferencias individuales, las cosas insignificantes para algunos, son majestuosas para otros: como ver un amanecer, observar el bello Ávila reverdeciendo, quizás oír las Guacamayas, y tal vez agradecer por un hogar, por los hijos, por una pareja o ausencia de ella, y sentir la presencia de Dios llenando de amor la vida.
No podemos olvidar que escrito está en la Sagrada Biblia que viviremos en un mundo de aflicciones, pero que lo importante es que permanezcamos confiados, este es nuestro aporte. Si crees en Dios, recuerda Deuteronomio 31:6 “Esforzaos y cobrad ánimo; no temáis, ni tengáis miedo de ellos, porque Jehová tu Dios es el que va contigo; no te dejará, ni te desamparará”.
Hoy hemos superado límites para permanecer unidos en la distancia por causa de la pandemia, para estar en comunicación con los nuestros. Esta es la misma actitud que debemos asumir para continuar llevando adelante la misión y el propósito al cumplir con el llamado que Dios nos ha hecho a cada uno como creyente. Deseo que lleguemos a muchos niños, que ayudemos familias creyentes y no creyentes a cultivar la fe en Dios en sus hogares. Sabemos que es sorprendente la necesidad de Dios en la gente y que las nuevas generaciones son un puente para llegar a estos hogares. Puedo concluir que aun desde el encierro en casa, se abren ventanas por donde pasar la Palabra de Dios, como un buen café por las mañanas. Esforcémonos seamos valientes para seguir adelante con la fe puesta en Dios, quien ya venció al mundo, Juan 16:33.

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