La Palabra de Dios en los niños: El Gran Desafío Virtual

Al comenzar la alerta de pandemia y luego la cuarentena, todos los seres humanos sufrimos diversos malestares. Pero para los siervos de Dios, fielmente comprometidos con el Ministerio Infantil pasaron muchos posibles escenarios por nuestra cabeza, no podíamos tener contacto con nuestros niños y todo se debía pensar desde la virtualidad.

     En internet podíamos encontrar miles de videos con historias, canciones, manualidades, pero ¿qué recursos tecnológicos tenían los niños que discipulamos?, los niños cuyas familias son creyentes facilitarían los dispositivos y el espacio a los niños para vincularse con su maestro, pero, ¿qué sucedería en aquellos ministerios que trabajan con niños de padres no creyentes? El desafío era aún mayor.

    Otros factores parecían jugar en contra: pocos recursos tecnológicos o ninguno (internet o dispositivos como celulares o computadoras), falta de interés por parte de padres no creyentes que implicaba no facilitar el dispositivo durante el tiempo programado para el encuentro virtual, entre otros. Y qué podemos decir de nuestras propias limitaciones como maestros, muchos no estábamos preparados para manejarnos desde lo virtual.

     Así que Dios fue trabajando en la mente de nosotros, iluminándonos acerca de la forma en que debíamos llegar a cada hogar, WhatsApp, Facebook, zoom, meet, radio, envío de trabajos impresos en alguna bolsa con mercadería, él nos regaló miles de ideas.

     Suelo pensar que a todos los creyentes nos mueve el mismo motivo “…que ninguno se pierda…” en 2da Pedro 5:9 y Mateo 25:40 “…en cuanto lo hicisteis a uno de estos mis hermanos más pequeños, a mí lo hicisteis.”, estos entre otros muchos versículos nos movió a pensar estrategias y cuál sería la más adecuada. Dudas, mil, pero en la Palabra estaba la respuesta: hasta que Moisés no metió la vara, que por cierto era la orden de Dios, el Mar Rojo no se abrió, claramente la orden era, “Vamos, crucemos”, entonces debíamos ponernos en acción y fue así que una vez que nos pusimos en movimiento los milagros empezaron a suceder. Ustedes se preguntarán a qué cosas podemos llamar MILAGRO, en este contexto a nivel mundial y puedo decir con total seguridad que es un milagro levantarse cada mañana teniendo la firme convicción que tenemos un propósito y una promesa, 1era Tesalonicenses 5:24 “Fiel es el que os llama, el cual también lo hará”.

     Otro milagro, ¿ustedes pensaban llegar a un grupo reducido de niños con su trabajo en el Señor? No tenemos certeza de la magnitud de alcance a través de las redes sociales, de enseñanzas pensadas específicamente para este tiempo de confinamiento. Otro milagro, es que no debemos pensar en los traslados a lugares lejanos y llegar a cientos o miles de kilómetros. A cuántos de nosotros Dios nos acaricia el corazón a través de audios de los niños o de los padres agradeciendo el servicio, con llegadas a nuestras listas de contactos de nuevas familias, o el pedido de ser incluido en un grupo de personas que nunca vimos o sabemos quiénes son, solo que Jesús también murió por ellos.  El regalo más grande es saber que muchos niños y sus familias pasan de muerte a Vida Eterna.

     Estas palabras no pretenden ser un texto literario exquisito, son palabras para alentar a todos aquellos que no bajaron los brazos ante el desafío de llevar el mensaje de Jesús a los niños en contexto de pandemia, para aquellos que vaciaron sus celulares para tener más espacio para descargar aplicaciones que los ayudaran a preparar regalitos virtuales para sus alumnos, que decoraron un rincón de su casa para tener un fondo bello para alegrar la vista de sus alumnos. También para los que se convirtieron en editores, narradores, locutores y nuestros hijos adolescentes, ayuda fundamental para nuestra tarea, otro milagro de Dios. Para los que ahora son Youtubers, Tiktokers, Comunity Manager, etc. A los que crean y comparten sus materiales sin importar la iglesia a la que vayas, sino que comparten el mismo lema “…que ninguno se pierda…”      Para todos los que se sintieron identificados con estas palabras les dejo estos versículos de aliento para seguir sin claudicar, Daniel 12:3 “Los entendidos resplandecerán como el resplandor del firmamento; y los que enseñan la justicia a la multitud, como las estrellas a perpetua eternidad”, también  Hebreos 10:23 “Mantengamos firme, sin fluctuar, la profesión de nuestra esperanza, porque fiel es el que prometió”.

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