La Gran Comisión de los Padres

Existe una frase que me gusta mucho:
“Mi Escuela es mi segunda Casa, pero mi Casa es mi primera Escuela”
esta frase, quisiera adaptarla y llevarla a otro nivel
“Mi Iglesia es mi segunda Casa, pero mi Casa es mi primera Iglesia”

El hogar es el lugar donde la espiritualidad comienza. No podemos pretender que la formación de nuestros recaiga sobre los maestros y líderes de la iglesia. Es responsabilidad de cada padre ser el líder espiritual de su hogar.

Los padres pueden ser dirigidos y ayudados por la iglesia a través de su pastor para que con éxito, logren cumplir sus tarea como guías espirituales de sus hijos.

El objetivo de la iglesia es preparar a los padres para la batalla espiritual y así llevarlos a reclamar sus hogares para Jesús. Esto sólo lo pueden lograr los padres, ya que, el discipulado bíblico requiere mucho tiempo. En el hogar hay mucho más tiempo disponible que en la iglesia.

Son los padres a quienes las Escrituras identifican como los formadores espirituales de sus propios hijos. Recordemos lo que las Escrituras dicen al respecto.

“Ama al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con todas tus fuerzas. Debes comprometerte con todo tu ser a cumplir cada uno de estos mandatos que hoy te entrego. Repíteselos a tus hijos una y otra vez. Habla de ellos en tus conversaciones cuando estés en tu casa y cuando vayas por el camino, cuando te acuestes y cuando te levantes. Átalos a tus manos y llévalos sobre la frente como un recordatorio. Escríbelos en los marcos de la entrada de tu casa y sobre las puertas de la ciudad.”
Deuteronomio 6:5-9

Levántate ahora y prepárate para ser el Padre que Dios te mandó ser…

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